

Creo que todos estamos enterados de la catástrofe que sacudió Haití. Es nuestra Oración que la misericordia de Dios sea sobre esta nación y sobre nuestros hermanos en Cristo que viven allá, y que el mundo se una al menos en esta ocasión para ir y socorrer a quienes han perdido prácticamente todo, incluso familias.
Lamentamos lo que ha acontecido, pero esto nos confirma aun mas que el tiempo final está muy cerca, creo que es nuestro deber como Iglesia apresurarnos en cumplir la gran comisión que Jesús nos dejo.
Es por eso que hago un llamado especial a todo cristiano en el mundo entero a apresurarse en anunciar las buenas nuevas de salvación, no podemos permitir que miles y miles de personas se vayan a una eternidad sin Dios.